Psicología del posparto

En muchas ocasiones, la vuelta a casa con el bebé implica un cúmulo de emociones no fácilmente gestionables. Seguro que has oído hablar de la depresión posparto. Aunque no es tan frecuente ni debemos obsesionarnos con ella, si que debemos estar pendientes y atentos al respecto.

Ligado a lo anterior, aunque mucho más sútil y mucho menos evidente, es la adaptación al nuevo bebe y a la nueva vida. Hay veces que el solapamiento entre ambas vidas (la nueva y la de “ahora”) es muy fluido, pero otras muchas veces es algo muy difícil, que puede resultar traumático para la mujer puesto que se siente culpable por echar de menos cosas que la sociedad quizás no le permita añorar (salidas anteriores, ritmo de trabajo, viajes, cenas con amigos etc…) Es un aspecto, como decimos, muy sútil, pero muy agradecido de trabajar en Terapia, puesto que permite reordenarnos y con eso, poder fluir en nuestra nueva vida.

Por otro lado, destaco también los Procesos de Adopción. La adopción es un camino muy duro, muy largo, y muy estresante. Una vez superadas todas las adversidades del camino, a veces incontrolables (entrevistas interminables, procesos de selección, países que cierran procesos sin avisar, a veces cuando el niño/a ya había sido adjudicado etc..) llega la adaptación a un niño/a, muchas veces de más de un año, con su propia historia, sus recuerdos (conscientes e inconscientes) y en algunos casos sus propios traumas. Ofrecer soporte psicológico durante el proceso, facilita el día a día plagado de obstáculos, aunque con un final feliz.

La pérdida neonatal

En Instituto Theia se abre también un espacio para hablar de uno de los grandes tabúes de la maternidad: la Pérdida del bebé. Los abortos, las pérdidas neonatales, y las pérdidas de recién nacidos, son una de las experiencias más difíciles de integrar para la mujer en el siglo XXI. Creemos necesario hablar de lo que no se habla. Del dolor, del miedo, del sentimiento de pérdida absoluta. El Duelo por las vidas no vividas, como lo llama la psicoanalista Judith Savage, es un camino que debe transitarse, y que creemos que nunca debe transitarse en soledad.